sábado, 1 de febrero de 2014

Modelo y oposición irresponsables por Tribuna de Periodistas

Una oposición que en lugar de explicar las posibles deficiencias del proyecto kirchnerista, se preocupó por generar climas adversos para probar que el sistema fallaba, tal como ellos pensaban.
Modelo y oposición irresponsables
Lamentablemente para ellos (y nosotros), el gobierno demostró una sorprendente habilidad para cubrir estas deficiencias. El problema es que sin solucionar las cuestiones de fondo, complejizaba cada vez más la solución definitiva que quedaba postergada. Así las cosas, el show continuó con la credibilidad de la oposición por el piso, el gobierno inmune a las críticas y "el modelo" cada vez más complejo y enroscado.
Desde 2012 y hasta principios de este año, las políticas públicas K comenzaron a mostrar su verdadera cara. La falta de direccionamiento de las políticas de gobierno en los últimos años, y una economía emparchada terminaron mostrando la falta de inversión en materia de transporte (tragedia de Once), una crisis energética que consume las reservas y nos deja sin luz en el verano, y una inflación proyectada en casi el 30% para 2014.
Para principios de este año el gobierno ya se dio cuenta de que no van a llegar las soluciones mágicas, y que es necesario ajustar y corregir algunas variables. Obviamente, este ajuste ahora tiene que ser mucho más brusco que si se hubiera optado por seguir las recomendaciones de Lavagna.
El ajuste es una solución absolutamente necesaria para evitar una crisis profunda. Y así lo entendió el gobierno: La devaluación, la apertura del cepo, el sinceramiento del INDEC, la búsqueda de mayor credibilidad y créditos en los organismos internacionales, moderación en la negociación de paritarias, y una cierta apertura a intentar controlar gastos superfluos del estado (como fútbol para todos) son políticas orientadas en tal sentido. Aún harán falta más.
Vale aclarar que estas medidas, son las que venía reclamando la oposición.
Realizado el ajuste gradual y responsablemente, no deberíamos caer en una crisis. La credibilidad en el gobierno a la hora de realizar estos cambios, va a ser un factor clave.
También va a ser necesario hacer entender a los argentinos que quizás tengan que gastar más plata en bienes y servicios esenciales en lugar de en bienes de lujo. Todo esto para poder encarrillar al país y colocarlo en las vías del crecimiento responsable.
Una vez más, quiero detenerme en el análisis del rol de la oposición ante esta nueva coyuntura. Y es que a pesar de que muchas de las medidas adoptadas son las que se vienen reclamando hace tiempo, la mayoría de los opositores han salido a criticarlas y a presagiar una crisis inminente. Es esta una oposición que antepone sus intereses políticos a los del conjunto.
En lugar de comunicar al pueblo las cosas como son y pelear por el bien común, prefieren suplir su carencia de propuestas y su imposibilidad de comunicar y criticar responsablemente con ataques al gobierno. Ataques que con la realidad actual no hacen más que minar la confianza de un gobierno que es la de su propio país, y que es necesaria para atravesar este momento sin caer en una crisis que condene a millones a la pobreza.
No se explica por qué estamos escuchando una catarata de opositores fanfarroneando con el fin del modelo y criticando alegremente las medidas que anteriormente solicitaban. Nuevamente, en lugar de ayudar el país, se encuentran más ocupados regocijándose sobre el fracaso del modelo de consumo. Una irresponsabilidad.
Sería deseable que el gobierno y la oposición dejaran de jugar un partido que poco tiene que ver con la realidad y los intereses de la gente, y que entiendan que el pueblo espera ansioso una propuesta que ofrezca a la sociedad un proyecto serio y responsable. Espero que podamos aprender de la experiencia y avanzar hacia el futuro.

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